Redacción:  Carlos Manuel Estefania Aulet
Edición: Carlos

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La protesta de los camioneros de Canadá ha provocado que el partido conservador de este país procediera a cambiar su líder.  Muchos países han seguido este ejemplo de la clase popular de la nación de maples para manifestar su inconformidad del manejo de un gobierno impositivo, autoritario, y casi dictatorial.  Vimos que Suecia marcha por delante para cancelar todas las reglas irracionales que han surgido en todo el mundo con el intento de controlar la pandemia que terminaron controlando al ser humano, quitando esa libertad consagrada en las constituciones de los países democráticos.  Después de Suecia vendrán muchos países a restablecer la libertad y la justicia.

Las protestas suecas contra el régimen pandemista no fueron en vano.  Todas las restricciones relacionadas con la presunta pandemia se levantarán este 9 de febrero de 2022. Parece que el virus traía fecha de caducidad para ese día, al menos en su versión escandinava.  Dinamarca y Noruega ya se habían adelantado en la liberación de sus respectivos pueblos de la tiranía sanitaria.

Ahora se espera que el gobierno y la Agencia de Salud Pública de Suecia realicen una conferencia de prensa, anunciando la medida, este jueves 3 de febrero.

El único rezago que nos queda de la superada anormalidad son los consejos innecesarios de quedarse en casa si se está enfermo, y que las personas no inyectadas tengan especial cuidado.

No quiere decir que se haya frenado la propagación de la infección, que sigue siendo alta en Suecia.  Es natural cuando se sabe que hasta los caballos portan el virus y no es cosa de ponerle bozal a los animales no humanos. Solo que ya se han dado cuenta en las alturas del poder, lo que los libres pensadores, sabíamos desde un principio: que el sistema de salud se puede encargar perfectamente del problema gripal sin colapsar y sin necesidad de seguir enloqueciendo a la gente o llevando a la ruina a pequeños negocios. Las primeras víctimas económicas del pandemismo que detecté, por cierto, fueron numerosos restaurantes que desaparecieron de los alrededores de casa. Las últimas; las lavanderías-sastrerías de las que no queda una en pie por donde vivo, parece que la gente influida por los medios temía contagiarse por culpa de aquellas y dejaron de llevar sus ropas a lavar o zurcir.   Ahora veremos cuando habrá que esperar para que reabran, quizá con otros dueños estos negocios venidos a menos, no por culpa de un virus, sino por las medidas tomadas en su nombre por el gobierno.

Claro, el sistema no reconoce su error, aduce que el motivo de la apertura es que las omicrones (que parece haber devorado a las otras variantes del bicho) tiene efectos más leves. Así mismo le otorgan méritos a la suficiente inoculación de personas. En pocas palabras; los pandemistas buscan una retirada elegante. Concedámosela, pues como dice el dicho, al enemigo que huye puente de plata. 

Mientras tanto, espero que esta pelea sueca contra el demonio del miedo al COVID sirva de ejemplo al resto de los pueblos sometidos, a las absurdas restricciones establecidas por los políticos y matasanos azuzadores del coronavirus.

Fuente original: www.aftonbladet.se

Referencia: www.tradicionviva.es