Esto es un cuento, pero no sé si lo quieres calificar como un cuento chino.  Tómalo como quieras.

Un joven andaba en su bicicleta y encontró un anciano desmayado en la calle.  Sin pensar mucho llevó inmediatamente al anciano al hospital cercano para atenderlo.  Pero por falta de dinero, tuvo que llamar a su novia que trajera dinero para pagar los gastos al hospital antes de poder tener la asistencia hospitalaria.  Cuando llegó la novia, lo primero que hizo fue a regañar a su novio diciéndole:  “andas mal de cabeza, cómo es que te atreves a hacer esto, que ya sabes que es muy peligroso hoy en día que anda uno con buena intención de ayudar, y termina embarrando acusaciones infundadas.” Mientras hablaba se volteó la cabeza a ver al anciano. Y pegó un grito:  “papá!”    El anciano miró a su hija con cara de molesto y dirigió la voz al joven:  Mira, tú eres un bueno muchacho.  Y te doy un consejo que dejes a esta niña pues, no merece ser tu novia.”

Después de la curación, salieron el anciano y su hija solos.  Y el anciano dijo a su hija:  “niña, toma mi consejo que no te cases con un pendejo como éste joven.”

Es cierto que ya ha habido casos de gente que ofreció asistencia a ancianos caídos en la calle, y terminó siendo culpable por las acusaciones infundadas de los ancianos que con mala intención por querer sacar el provecho económico de la gente que ha ofrecido ayuda.  Bajo el control del PCCh la sociedad china está plagada de corrupción de todo tipo, como la expresión vulgar: ya no hay moral.  Y añado: tampoco hay justicia.  Un régimen socialista con estas características chinas termina en esta falta de moral y de justicia, hay solo un culpable que es ni más ni menos: El Partido Comunista de China!