PCCh es un débil cordero con cara de lobo

  • Redacción y edición: Carlos
  • Corrección de pruebas: Shuaihu

El artículo que escribió Guillermo Castellanos sobre “La Contradicción China” publicada el día 28 de marzo, 2021 en “Zona Militar” me hizo pensar si el PCCh es realmente un lobo o es simplemente un cordero. 

Es bueno que haya un equilibrio en el mundo de la política internacional.  Es bueno que haya un contra peso para que exista una verdadera convivencia armónica entre todos los países en este planeta llamado tierra.  Desafortunadamente el contra peso que existe en este momento no es lo que el mundo deseaba desde la reordenación al final de la Segunda Guerra Mundial. 

Hablando figurativamente, el Partido Comunista de China es un lobo tapado con la piel y una cara de un cordero, bondadosa por fuera y maliciosa por dentro.  Desde el inicio de la creación del Partido Comunista de China estaba destinado a destruir lo bueno del mundo para dominarlo por completo.  Esta ambición nunca murió a pesar de las promesas hechas por el ex jefe Deng Xiaoping quien pretendió, tal vez fue su intención inicial, que dejara a florecer la economía dando la oportunidad a que surgieran  hombres de riqueza, para después construir una economía libre para después instalar un gobierno democrático. 30 años ha transcurrido y China se convirtió en la segunda potencia económica del mundo.  Esa primera promesa de Deng Xiaoping se cumplió cabalmente.  ¿Pero la democracia? Lejos de percibir sus luces, lo único que hemos visto es que este régimen se convirtió en la amenaza del mundo entero. 

Un régimen con promesas y engaños ha logrado la riqueza que ahora el PCCh exige a todas las empresas “privadas” entregaran sus riquezas logradas con el sudor de la frente  al control del partido, porque este partido Comunista siempre ha procurado que ‘todo lo mío es mío, y lo tuyo  también es mío’. El aparente logro de la riqueza de la economía china nunca podrá ser riqueza personal.  Todo pertenece al PCCh.  Esa promesa  de Deng Xiaoping que ofrecía el camino a la prosperidad para toda la población china lo borró recientemente de un plomazo.  Por medio del sistema tributario, modificación de reglamentos del control de las empresas, y campaña de ‘anti corrupción’  el PCCh está amasando grandes fortunas para llenar el arca privada del partido, mejor dicho, llenar el bolsillo de unos cuantos líderes en la cúpula de este partido.

El partido Comunista de China no tiene capacidad real para conquistar el mundo.  Las armas que posee no tendrá posibilidad de lograr un aplastante triunfo para llegar a proclamar la conquista del mundo.  Para lograr esta ambición el PCCh  por medio de su arma poderosa de siempre, que es el engaño.  Con el engaño, firmó el tratado para ingresar al OMC para ganar todo el dinero que quiso; con el engaño, robó la alta tecnología para competir en el mercado internacional y ser el líder en muchos sectores; con el engaño, ha sometido varios países en su grandioso plan de una franja, una ruta para adueñar técnicamente territorios estratégicos para la ambiciosa expansión territorial de China, y controlar las rutas comerciales.  Y lo peor ahora, con el engaño, ha soltado un virus para matar a millones de habitantes pacíficos e inocentes, todo porque el PCCh quiere dominar el mundo.  Este gobierno fabrica aviones, misiles, buques para dar la apariencia.  Pero realmente ha lanzado una guerra al resto del mundo, con un virus como arma biogenética para realizar esta guerra sin restricciones.  Le está saliendo muy, muy, pero muy económico para dominar el mundo  sin disparar una sola bala, sin lanzar ningún misil, sin arrojar ninguna bomba. 

Basta con un virus!  Y el mundo estaría de rodilla bajo los pies del PCCh.

Esta es la cruda realidad que muchos gobiernos no quieren tragar porque resultaría muy costoso a aceptar.  La única solución es unir las fuerzas del mundo para exigir que este malvado partido Comunista pague  por este plato roto.  Si están dispuestos a enfrentar la realidad, llegarán a ver muy pronto lo que dijo el líder del Movimiento de denunciantes Miles Guo que el PCCh es un cordero no por ser bueno, sino por el símbolo de débil, disfrazado con la cara de un lobo.  El mundo no tiene que temer nada de este lobo con un corazón  que es débil y miedoso.  Me da mucha gana de ver que se reviva esa costumbre del antiguo testamento que el hombre sacrifica un animal para adorar al Dios todopoderoso.  El mundo debe aprovechar la Semana Santa para sacrificar  este cordero por  redimir tantos pescados que se cometió  el PCCh contra el cielo y la tierra.  Si Dios no quiere este cordero asqueroso manchado de sangre de millones de inocentes, entonces , tiene todo el derecho de arrojarlo  al infiero dónde está lleno de llantos y crujir de dientes.

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